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22 julio 2010

Caminar

Claramente a veces un abrazo vale muchísimo más que todas las palabras que puedan sostener o levantar un mundo, porque es un gesto de comprensión.

Me gusta sentir el viento en la cara, mirar los cirrocumulos en el cielo, ver la piel teñida igual que los arreboles. Caminar, sentarme en el cemento para ver la tierra y escuchar los arboles bailar.

Hace poco descubrí el momento preciso en que se prenden los postes de los cerros, es una agradable sensación. Mejor es cuando está amaneciendo y de un momento a otro el día llega, se apagan los focos de las calles uno a uno y todo vuelve a empezar, en ese momento nuestros pensamientos, domados por el frio, pueden estar a favor nuestro y ser el mejor motor para soñar. En ese momento.

En el momento que necesito un abrazo no pido nada más, ya que con eso podría construir y volver a empezar.

Me gusta caminar y sentarme en las butacas del cine arte de viña, o del insomnia, o en la entrada del edificio portales de anibal pinto, o del bbva, o de la fuente de neptuno, o del reina victoria.

Me gusta caminar escuchando música cliché que para el momento viene muy bien.

Me gusta sentarme en un bar a compartir un vino con frutas.

Cuando nada de esto pasa me ahogo un poco. Se pone a llover, y lo interesante de las nubes se vuelve un enemigo con el que lidiar.

No tengo otra forma de expresarme, esta es la más simple. Es la que he aprendido. Y es con la que aprendí a querer.

Las cosas sencillas son más sanas para la vida. Eliminar las expectativas también. Pero cuando no puedo cumplir lo simple, contextualizado a la realidad cotidiana me siento un poco abrumado.

Un poco.

Me acomodo fácilmente y me olvido de lo que quiero con rapidez, puedo ir a caminar en una espera larga o tomarme el tiempo para encontrar todas las palabras. Puedo sentarme con agrado también para escuchar, leer y viajar. Pero no puedo estar en un lugar con pocas ventanas y sonrisas a la vez.

14 junio 2010

Los ritmos y la armonia

En un segundo, invoqué todos los gestos en mi conciencia, todas las posiciones que mi espalda toma en un día cotidiano. Con eso, me desplacé en instantes pequeños e inmensamente intensos.

El ritmo normal está lleno de vacíos, de dejar los ánimos a un lado, de desperdiciar el cuerpo en ocupaciones, preocupaciones, reacciones y responsabilidades ajenas. Esta rutina contemporánea resulta un veneno para el cuerpo, para los huesos, los músculos, los nervios, los sentidos, la capacidad de disfrutar los placeres, combatir los miedos y sentir la conciencia dispersa y divagar por lo subjetivo que es lo trascendental.

La educación y todo el ritmo cotidiano están llenos de errores, de supuestos, actitudes, motivaciones y por sobre todo estímulos. Con esto, ya no queda tiempo para los cuestionamientos, para el silencio, el ocio, el vacío, la comunicación y para la conciencia. No queda tiempo para preguntarnos quienes somos, qué hacemos o hacia donde vamos.

Y hablando en términos más cotidianos y contextuales. Ni siquiera nos preguntamos como están nuestro cuello, ni siquiera escuchamos nuestra respiración.

Con tan solo dedicarle al cuerpo una hora y media de paz, todo el universo parece cambiar. Con tan solo prestarle la atención suficiente a nuestra respiración, a nuestros pies, a nuestros hombros y cuello, podríamos dejar de evadirnos y botar de una buena vez los instantes desagradables, los efectos secundarios y el fingir todo el tiempo para parecer normal frente a todo. También podríamos dejar de sentirnos cansados, asumidos, menospreciados, testarudos, innecesariamente valientes y correctos.

...

En ese mismo segundo de conciencia me sentí ajeno a lo que mi cuerpo sentía. Y claramente fue porque el centro de mi atención constante estaba tan distraído y desagradablemente disperso que no me percataba de porque mi espalda esta tan tensa o mi mandíbula no podía acomodarse bien.

De pronto me sentí incomodo de mi mismo, este era el primer paso. El segundo era seguir respirando, acomodándome, enfocándome. Luego de esto volví un poco más a mi. A mi intima forma de paz.

El tiempo pasa demasiado lento, el tiempo y el cuerpo pueden llegar a confabular perfectamente para que seamos infinitos. Pero es la rutina y el exceso de responsabilidades las que nos limitan, retraen y finalmente nos envenenan.

Los alimentos, el tabaco, los miedos y la televisión, la política fascista y burócrata, los diarios, las conversaciones, la música, la farándula, el incomodo asiento, la ventana, el techo, el frío, el cemento y la falta de árboles. Todo se vuelve un poco más extraño. Y nosotros, que inevitablemente nos volvemos más viejos y conscientes que sólo podemos tomar la decisión de cambiar esto o volvernos indiferentes frente a todo lo que nuestro cuerpo necesita y mente desea.

Nuestra capacidad de sentir placer no está limitada, ni mucho menos perdida, La instancia de ser felices menos. Entramos en un ciclo donde nuestra posición es tan compleja que el hacer algo por cambiar y volver a la conciencia se ha transformado en un deber.

Esto,
fue lo que sentí al iniciar mi practica, y al intentar hacer, humildemente, mi primer adho mukha después de meses sin practicar.


Namaste

15 marzo 2010

El gravísimo terremoto social chileno

Por: Rafael Agacino (investigador Corporación Plataforma Nexos)
Fuente: especial para www.hernanmontecinos.com (10.03.10)

Enviado por: Mario Hoare

Los impactos sociales y las consecuencias políticas de la catástrofe que nos afecta desde el sábado 27 de febrero, deben evaluarse enfrentando la opacidad impuesta por la política comunicacional de los dirigentes del país: el Gobierno, el empresariado y los centros ideológicos de poder que conforman la alianza dominante.

Hasta ahora, la visión hegemónica, reproducida incluso por los medios supuestamente independientes, ha concentrado su artillería en el pillaje, y luego, con el festival de millones desplegado en la Teletón, en la unidad de la nación encarnada en el capital como actor principal y las masas como espectadoras y beneficiarias de la bondad del mismo.

Todo esto en un contexto en que la autoridad política y los técnicos insisten por todos los medios en que, dada la imposibilidad de predecir los terremotos y azotes naturales, debe matizarse la responsabilidad de los organismos estatales y privados. Y más aún: deberíamos vanagloriarnos porque no sufrimos tanto daño material ni humano en comparación a otros casos, como Haití, cuyo terremoto fue ostensiblemente menos severo que el que nos afectó la noche y madrugada del sábado 27.

No puedo entrar a todos los aspectos de la polémica que suscita esta versión oficial. Sin embargo quisiera sostener, en primer lugar, que argumentos que justifican las deficiencias apelando al carácter impredecible de este tipo de fenómenos es totalmente falaz, y que por tanto existe una grave responsabilidad del Estado y de las fuerzas políticas que han monopolizado el poder en este país.

A este respecto, sostengo que son culpables y con dolo.
Una catástrofe de esta naturaleza no solo debía ser previsible sino además era posible actuar en consecuencia tomando todas las providencias del caso pues la predicción, con una exactitud asombrosa en cuanto localización e intensidad, ya estaba hecha.

En efecto, por citar solo una de las fuentes que hace rato han venido anunciando la catástrofe, en marzo de 2007 varios geólogos, incluido tres del Departamento de Geofísica de la U de Chile, presentaron para referato el artículo “Interseismic strain accumulation measured by GPS in the seismic gap between Constitución and Concepción in Chile”, publicado en junio del 2009 en el Journal Physics of the Earth and Planetary Interiors ( http://www.sciencedirect.com/science). Este artículo concluía que “the area – se refiere a Constitución y Concepción – already has a potential for an earthquake of magnitude as large as 8–8.5, should it happen in the near future” (ver parte final del abstract reproducido más abajo).

Así pues, no sólo había suficiente evidencia empírica respecto del área sino también de la magnitud (8-8,5°) del terremoto con una precisión sorprendente. Naturalmente la predicción es incompleta pues no define la fecha calendario ni tampoco implica que si tal investigación hubiese sido tomada en cuenta, el país hubiese alcanzado a prepararse entre el 2007 y el sábado pasado.
Pero estarán de acuerdo conmigo en que, como es de conocimiento público en los ámbitos científicos locales, el cúmulo de investigaciones que no se desarrollan completamente por falta de financiamiento, o que mueren en los escritorios de burócratas apolillados o yuppies, o que simplemente sirven para publicarse en algún journal como es el caso del artículo de marras, muestra claramente una “falla sistémica” de este entramado institucional, y por extensión, un falla dolosa de sus artífices y legitimadores interesados que, por cierto, no son precisamente las víctimas de cuanta tragedia ocurre en este país.

Insisto entonces, la idea de que el sismo – seguido de maremoto, fenómeno fuertemente correlacionado con el primero- nos pilló inadvertidos e incluso que deberíamos congratularnos por cuanto se registraron daños menores a los esperados para un movimiento de esta magnitud, es un argumento falaz y frívolo.

Este argumento ha sido incluso desechado directamente por Víctor Pérez, rector de la U de Chile, que nada tiene de termo céfalo ni de ultraizquierdista. Entrevista radial, el mismo mencionó las investigaciones realizadas el Departamento de geofísica, y reclamó por el absurdo de que en un país con la tradición sísmica de Chile, las autoridades de Hacienda de los gobiernos de la Concertación sistemáticamente se han comportado con rigidez extrema a la hora de proveer fondos para la investigación e implementación de sistemas de pronóstico y alerta relacionados con estos fenómenos.

En segundo lugar, la visión oficial de gobierno, más allá de esconder su incapacidad operativa inicial, ha escondido su responsabilidad respecto de la catástrofe social que de súbito se hizo visible a propósito del desastre natural. Una arista de aquella se dejó entrever a través de las grietas en la imagen del país “ciudadano”, “participativo” y “exitoso” con que se ha publicitado la fase civil del modelo neoliberal iniciada en 1990.

Uno se pregunta: ¿Dónde estaban los ciudadanos de este Chile democrático y moderno? Al parecer, el gobierno o no confió en ellos o simplemente de facto reconoció que se trataba solo de una imagen publicitaria. En efecto, en vez de apelar a la ciudadanía, casi de inmediato se hizo eco de los aullidos de la derecha que sagaz aprovechó la manipulación mediática para transformar la desesperación social en pánico colectivo y así reducir toda acción colectiva popular en acción de pillaje y delito. El gobierno, una vez más, se hizo cómplice de la derecha y el capital, ambos esforzados en legitimar la vuelta del autoritarismo encarnado en las FF.AA que, dicho sea de paso, no tuvieron empacho en afirmar que regresaban a la escena por el clamor popular. Lo que pensaba hacer Piñera el próximo 19 de septiembre en el Parque O’ Higgins, lo adelantó el Gobierno el domingo 28 de febrero en las calles de Concepción y Talcahuano.

Así, la democracia chilena parece más un conjunto vacío cuyo “ciudadano realmente existente”, podría decirse, es un espectador telemaniaco, compulsivo, cuya “emo-racionalidad”, como ocurrió en la apoteósica Teletón ad hoc de este fin de semana, es capturada y digitada por el capital que sin pudor alguno y en medio de la fanfarria animada por Don Francisco, muestra su poder encapuchado con el pasamontañas de la farándula y la filantropía.

¿Qué pasó con la fuerza, la voluntad solidaria, la iniciativa organizativa de las miles de organizaciones sociales populares y de trabajadores que, en medio de la tragedia dictatorial, resolvían las necesidades de salud, abastecimiento alimentario, empleo, educación y cultura e incluso de seguridad anti represiva? Gran parte de esa energía se disipó – guardamos la esperanza que no toda- en el transcurso de dos décadas de aplicación de políticas sociales (o “públicas” como gusta decir la tecnocracia actual) orientadas a convertir a los pobres en microempresarios, a los trabajadores en propietarios de “capital humano”, y a los menos pobres en consumidores “empoderados” o en clases medias “aspiracionales”…. Pura basura ideológica producida y reproducida por sociólogos, politólogos y economistas de pacotilla.

A fin de cuenta, tiene razón un agudo peruano que mirando desde fuera el momento culmine de la catástrofe, afirmó:

“Como no existe organización social sino individualismo nadie sabe qué hacer. Como el Estado no sabe ayudar a los ciudadanos sino a las empresas tampoco sabe qué hacer…. Y como no hay electricidad para que funcionen las cajas registradoras, los dueños de los supermercados y de Chile prefieren que se muera de hambre y de sed la gente antes que abrir sus repletas tiendas” (Héctor Béjar, http://alertaperu.org/publicar/articulos/491-los-terremotos-en-el-paraiso-neoliberal.html.).

Así, resulta que la dicotomía “Estado o mercado”, a la luz de los acontecimientos, es falaz y una trampa ideológica que nos impide abrir nuevas posibilidades para superar ésta democracia vacía, esta democracia sin sujeto colectivo, soberano, relevante. Dependemos de los burócratas privados o de los burócratas estatales. Incluso la izquierda tradicional, la confiada, la que logró ser incluida en las instituciones de “la República”, nos ofrece como alternativa mas Estado sin siquiera detenerse a evaluar la historia de al menos medio siglo que muestra que al igual que el mercado, el Estado también falla, y que ambos constituyen una simbiosis que el capitalismo modifica según las condiciones históricas.

Esto debería estimularnos a pensar sobre el tipo de sociedad que ha resultado de casi cuatro décadas de contrarrevolución neoliberal, y ayudarnos también a combatir el reduccionismo individualista predominante en las políticas sociales y en el ámbito político-cultural. Hay que reponer en el debate contra el neoliberalismo y otras corrientes demo y social liberales que conciben la sociedad como un simple agregado de individuos, la potencialidad práctica de las formas de asociatividad genuinas, de la organización social y política colectivas que permiten la constitución de una colectividad consciente como fuerza emergente e insustituible en muchos planos.

Hay formas de organización social y política cuya potencialidad para enfrentar colectivamente catástrofes son notables. Un ejemplo es Cuba que con sus equipos y colectivos, comparativamente hablando, respondió hace un par de años de manera ostensiblemente más exitosa -material y humanamente- al embate de los ciclones que devastaron el Caribe y la costa de EE.UU… La tragedia de New Orleans, especialmente sus territorios más pobres, no fue la de ninguna ciudad de la isla.

La dialéctica naturaleza-sociedad, cuya dinámica contradictoria se nos vino encima con toda su crudeza, ha develado de súbito como se ha naturalizado el individualismo y el narcisimo en amplias capas sociales, mostrado la vacuidad de una democracia que ha permitido sin más el regreso de la derecha golpista con sus políticos, y luego en un contexto de fragmentación social preexistente al cual se impuso la excepción, el regreso de los mismos gendarmes del capital. Esta es la otra catástrofe, el otro terremoto, el político-social que nos abruma y seguirá abrumando en el futuro próximo.

El guión fue escrito precisamente por las fuerzas políticas que conciliaron la transición a la democracia hace casi dos décadas. Son los responsable de esta otra catástrofe, y con dolo; cumplieron concientemente la tarea de fragmentar los sujetos colectivos y disipar la energía colectiva acumulada, incluso, los más recalcitrantes, de extinguir, felizmente con menos éxito, hasta la propia memoria colectiva.

Por ello el regreso de la política al campo de los trabajadores y al campo popular es un imperativo. Pero no de la política profesionalizante, ejercida por burócratas públicos o privados, cuyos límites son los márgenes del liberalismo y el estatalismo, sino de la política como ejercicio del poder de los comunes, de la soberanía de los sujetos colectivos. Ni más mercado, ni mas Estado; lo que se requiere es más red, más entramado, mas tejido, mas organización social, más sujetos colectivos soberanos.

Rafael Agacino,
Santiago, 8 de marzo de 2010.

24 febrero 2010

Volver a empezar

A ver si ahora me quito todas las expectativas, alineo mis percepciones y me quito la desconfianza. A ver si ahora puedo volver a empezar.

Hay demasiados problemas y factores que hacen parecer todo muy agresivo. Hay muchos momentos pasados típicos, cotidianos y comunes que viví, de fácil invocación. Ahora los veo lejanos, atípicos y un poco complejos. En parte quiero volver a ellos y no volverme un teórico de la admiración, de que las energías pueden canalizarse de cierta forma o especializarme en disciplinas extrañas, ajenas y extranjeras.

Tengo rutinas sencillas y muy personales y creo que quiero conservarlas. Pero también un horario programado donde las personas próximas a mi tienen costumbres de oficina y de descansos de sentarse en una silla de playa y no en la arena.

No voy a dejar de sentarme en una plaza, de mirar atardeceres en una roca, de cocinar y sentarme en la punta del patio para mirar valparaíso. No voy a dejar de dibujar los retratos que se me vengan a la cabeza, las palabras y cartas anónimas que en algún momento me sacaron los silencios más agradables. No voy a dejar de usar mi banano, ni dejar de soñar que vuelo por los tejados. No voy a dejar a mis amigos, ni mis ganas por viajar, ni las ganas de salirme de aquí. No voy a dejar tampoco mis contradicciones.

No quiero dejar de amar, tampoco de ver películas y de escuchar mil veces las canciones que no se pueden compartir con nadie. No quiero dejar de llorar. Ni de reir.

No voy a comprender nunca la mediocridad humana por alimentarse del resto de forma insustentable. No voy a aceptar tampoco que todo parezca correcto en la medida que cualquiera lo prefiera.

No voy a dejar tampoco mis contradicciones.

No, no, no, no... muchas negaciones.
Está amaneciendo más temprano y oscureciendo antes.

Seguiré descubriendo, esperando, buscando e intentaré seguir comprendiendo. Seguiré con mi cuadernito pequeño y de vez en cuando. Cuando menos lo piense, volveré a detenerme para ver cómo se mueven las nubes, cómo nos observan las gaviotas. Cuando más lo necesite, tal vez, alguien me sonreirá en la calle. Porque bostezo fuerte, porque le hago cariño a los perros callejeros o porque tengo un hipo chistoso o por alguna otra razón desconocida.

Tu partida y mis raices.
Las palabras y las determinaciones,
El tiempo y las expectativas,
lo itinerante y lo escencial,
las ganas y la espera,
la ausencia y la confusión,
la memoria, la convicción y tu llegada.

la comprensión y la d i s t a n c i a.

04 febrero 2010

Habitante

Somos los que nos separamos del tiempo, somos los que alejamos de su fondo, los que observamos sus limites y su forma. Somos los pasajeros que viajan inmersos en un mundo de personas en tránsito, pero sin boletos. Somos los que percibimos cada onda de los sonidos de la tierra, los que no sólo nos guiamos de las estrellas, sino que interiorizamos y las hacemos parte de todos nuestros atardeceres. Los que nos damos cuenta de nuestra columna, de nuestras tensiones y de cada musculo, de cada vibración sin necesidad de analizarla o cuantificarla.

Somos los observadores, los que no necesitamos preparación porque vivimos de los asombros y del retorno de la consciencia colectiva, animal y salvaje.

02 febrero 2010

c o r d i l l e r a

Voy a tomar mi mochila, mi cocinilla y mis zapatillas y me iré por una semana al sur. Quien quiera acompañarme o encontrarme bienvenido es. Voy a preparar los destinos y el ritmo. Lo demás ya está guardado bajo la piel.

22 diciembre 2009

Contemporáneo

Recorro doscientos kilometros en tres horas
sé que hoy estaré en una noche oscura
tal vez sin nubes
pero oscura al fin y al cabo.
Nada me cansó en este viaje
es que recorrer se ha hecho un tramite
los esfuerzos se tergiversaron.

Hoy no necesito buscar agua,
y cada vez que la consiga dejaré residuos para cientos de años.

Hoy puedo vivir sin soñar
sin saber pensar
sin saber cómo reaccionar
sin saber cocinar
sin siquiera ser honesto conmigo mismo
y remitiéndome a lineas de fantasía ilusa.

Eventualmente sé a qué hora saldrá el sol mañana
Pero no sé de constelaciones
ni de la luna

Hoy no veré las estrellas
cuarenta mil personas tampoco lo harán
¡y todos parecen estar de acuerdo!

No sé que plantas medicinales hay en esta zona,
tampoco a la zona donde viajé.

Sin embargo tengo un trabajo,
uno extraño con el que puedo lidar.

¿El mundo se ha vuelto complejo?
¿o sólo cambiaron los acuerdos?
De ser ésta la pregunta correcta
parece que me aburriré pronto
y buscaré modificaciones a esta forma de mundo.

21 diciembre 2009

Litha, 2009

"El calor se hace presente. Litha será el día más largo del año, a partir de ahora los días serán más largos que las noches y la luz reinará sobre las tinieblas. Las flores y los frutos colman de energía a la naturaleza que se prepara para la cosecha. El sol nos reconforta y alienta para mirar hacia hacia nuevos horizontes. Es un momento de alegría para todas las criaturas de la naturaleza."

Ha comenzado el verano.
En este planeta aun se ven las estrellas, tengo esperanza.

24 noviembre 2009

Selva alta, Perú







En el Sauce, pueblo a 50 km de Tarapoto, las casas tienen ventanas de rejilla, son de barro y el techo de hoja de palmera que las hace resistir de la lluvia, la gente vive descalza y algunos tienen sus propios cultivos. Al costado de este pueblo se encuentra la laguna azul, lugar donde se encuentra un volcán hundido, que cuando hace erupción destruye parte del ecosistema.

La selva peruana es un lugar que lo tiene todo para el humano: protección, frutas, verduras, plantas medicinales, clima y agua. Sin embargo existen pueblos que bajo las mismas condiciones de toda la modernización contemporánea y son invadidos por el marketing capitalista. Viven bajo la publicidad de compañías celulares y televisión digital cargada de información agresiva, que le dicen a la gente que para ser feliz es necesario vestirse de tal forma, adquirir tal carro o comprar tal crema. La gente vive de forma muy humilde, aquí no hay carros ni motos, calles pavimentadas ni supermercados y un cuartel militar puesto por fujimori mantiene la 'seguridad' del lugar, tema complejo relativo al rmta que de momento desconozco.

En una tarde, conversando con Carlos, habitante de El sauce, me comentaba que venía gente de la sierra a desforestar las débiles tierras de la selva alta, que venían a cultivar café. El paisaje era evidente, donde miraras había un foco de humo. Desforestaban, luego cultivaban café y así la selva iba desapareciendo. Me comentó también acerca de las extrañas temperaturas que hacían en el sauce, noviembre era un mes de lluvia. Pero hacían 20 días que no caía nada de agua y las temperaturas de 29°C se elevaron a 38 y 39 °C.

A Carlos le conté de mi asombro de sus condiciones de vida, pero también de que siguen creyendo, ilusamente, que trabajándole a alguna empresa multinacional de café o de alimentos pueden vivir mejor. El sistema está hecho para que siempre las empresas ganen más y nosotros podamos sobrevivir con lo preciso. La única preocupación de la gente de afuera es que nosotros le compremos todo, sus avisos comerciales, sus celulares, sus programas, sus noticias y que para poder satisfacer estas necesidades creadas le trabajemos la tierra a un costo bajísimo.

Carlos me comentó que no había gente que defendiera la selva, que si habían 100 personas en un pueblo, diez podían ir y reforestar, pero las otras 90 seguirían sus vidas de forma normal y así se hacía demasiado difícil. Me dijo que hacía falta gente que pensara así, que sintiera amor por la naturaleza. a él no le gustaba la ciudad, decía que la gente se alimentaba de plomo, envejecía más rápido y no tenía fuerzas para nada. Él a sus 38 años se colgaba de las sogas que los arboles tiraban, se paseaba de un árbol a otro y hacía la bandera sin problemas.

Perú, al igual que Chile y todo latinoamerica, vive condenada por la conquista española, por las mentiras, las armas, la violencia desmedida y la ignorancia bajo el lema: comprar y consumir para vivir mejor. Todos terminamos comprando la religión, el plomo, la comida chatarra y el odio hacía los paises vecinos.

Mi viaje por El sauce y Lamas a pesar de ser muy turístico, reafirmó mi convicción de que existen los lugares donde personas pueden vivir por siglos, donde no importan los indices economicos, el desempleo, la delincuencia ni el espectáculo. Que se puede vivir en equilibrio con la naturaleza, en comunidades, sin tener que pasar los días pensando en la contaminación, en el abuso, en las deudas o en la infelicidad mediática de la publicidad.

Esta fue parte de mi experiencia, espero reacciones.

09 noviembre 2009

De vuelta

Esta probablemente sea la entrada más incoherente. He llegado de mi viaje por Perú, en realidad por la selva peruana.

Vi casas de barro, sin ventanas para que no entren los malos espiritus. Estuve en la selva virgen, viaje a caballo, logré llegar a miradores gigantes, rios llenos de flora y fauna. Estoy asombrado, aun no tengo fotos, luego las subiré (cuando las tenga). Escribí harto, dibujé, pensé y a pesar de todas las contradicciones que mantienen a latinoamerica, sentí muy fuerte lo que siempre creí.

Hasta pronto, luego vengo a actualizar, tengo que bañarme y lavar mi ropa cochina cochina.

16 octubre 2009

El idioma pirahã

El idioma pirahã es hablado por el pueblo del mismo nombre (Hi'aiti'ihi' en su propia lengua, "los erguidos"). Viven en Brasil, a lo largo del río Maici, uno de los afluentes del río Amazonas. Es hablado por cazadores-recolectores nómadas a lo largo de los ríos Maici y Autazes, tributarios del río Amazonas, entre las ciudades brasileñas de Manaus y Porto Velho, en el municipio de Humaitá, perteneciente al estado de Amazonas.

Historia

No se conoce la historia de la lengua por ser una lengua no escrita. Los hablantes ni siquiera producen dibujos, a excepción de algunas figuras de palotes muy primitivas para representar el mundo de los espíritus.

Tampoco existe literatura escrita u oral. Los pirahã no poseen ni siquiera mitos de creación. Sus textos son casi siempre descripciones de experiencias inmediatas o interpretaciones de esas experiencias. Existen algunas historias sobre el pasado, pero se extienden únicamente a dos generaciones en el pasado. En general, no existe una memoria individual o colectiva más allá de las dos generaciones mencionadas.

Es una de las pocas lenguas conocidas que no posee el número gramatical, los numerales o el concepto de contar. Solo existen dos conceptos de número que se pueden traducir como "poco/pequeño" y "mucho/grande".

Es la única lengua conocida sin palabras para expresar los colores.

Posee el sistema pronominal más simple conocido y existen evidencias de que todo el sistema ha sido tomado de otra lengua.

No existe forma de pasado.

Posee el sistema de parentescos más simple que ha sido documentado. Parece que no tienen en cuenta parentescos que vayan más allá de los hermanos biológicos.

No existen términos de cuantificación, como por ejemplo, "todo/s", "cada", "alguno/s", "mucho/s", etc.

Más información...

Créditos para Táb de una de las tantas conversaciones que un día surgieron para salvar el mundo.

Si no tuviésemos que preocuparnos por los colores, por el pasado ni por la cantidad, seríamos todos muchos más felices. :)