Hace días, mientras caminaba mirando las luces del escenario, como era habitual antes de la función, pisé mal un escalón y caí. Me levanté y vi que todo el lugar estaba oscuro, como el color de las fotografías tristes en blanco y negro, podía divisar de forma agradable el contorno de casi todo, y divisé, a lo lejos la puerta de entrada del pasillo derecho, el cual a mis espaldas, está a mi izquierda, como la mano con la escribo y con la que no tomo el Mouse de mi computador; pero si con la que dibujo y te escribo los te quiero, de los cuales no hablaré hasta que me siente en la gaviota que te divisó en Valparaíso, el lugar del teatro donde solía mirar las luces.
Caminé por el pasillo que era entre subida y maderas diagonales un tanto extrañas. Mis pies parecían rebotar con el sonido del piso. No sé si salí del lugar, pero entraban sabanas blancas por la puerta, que se desvanecían en la oscuridad.
Salí a una calle oscura, de noche, porque no había sol, sino luna. Al otro día todo era normal.
Bienvenida normalidad!.
Esa normalidad, me llevó a la vida cotidiana que siempre he tenido, la cual olvido con frecuencia y recuerdo con asombro-confusión. Así apareciste un día, así seguiste semanas y llegaste a tocar con tu mirada cada parte de mi piel. Mis hombros comenzaron a cuestionarse como sería cargar con todo el peso emocional que significaría quererte, mientras mis pies solo querían correr hacia ti, como si estuvieras 20 kilometros, siendo que estabas sentada al lado mio, en un trole, hablándome del edificio de Chiletabacos que sería derrumbado por el capitalismo.
Cuando te fuiste, todos hablaron, mis manos interrumpían a mis pies, y entre tantos gritos mis rodillas ni siquiera escuchaba, después de un largo rato terminaron amurradas, porque ellas, tan importantes que se creían, eran las que decían que me iban a ayudar a algo que ahora no recuerdo, porque mis manos repetían una y otra vez que estaban asombrados por ti. Mi memoria, mi conciencia, todas lo que estaba aparentemente arriba de mi cuello, comenzaron a colapsar y a almacenar palabras que, por tanta carga emocional, se hacían desconocidas para ellas.
Fue todo un espectáculo silencioso el cual vivía mientras iba camino a Viña, mi casa.
Tantas veces dibujé, escribí, imaginé y soñé. Y nunca te apareciste. No sé, ni tampoco me cuestiono como hubiese sido si hubieses aparecido antes, no tengo idea. Pero ahora ya no escribo razones para no vivir. Ahora me acompañas a un vino con frutas en el Barposeia y me abrazas al despedirte de mi.
Esta es mi normalidad, mi realidad cotidiana, la cual comienzo a compartir contigo. Fue una de las pocas cosas que puedo recordar desde ese día en que te conocí. Encontré palabras, momentos y ánimos tan agradables, que ni siquiera tienen canciones, ni momentos. Eso me parece genial. Mañana, probablemente veamos peliculas, hablemos de algunas típicas y de las que tenemos que ver, de libros clichés y probablemente vayamos al mismo Cine que ya he visitado antes. No será todo distinto a lo que he vivido en mis últimos 22 años. Pero estoy tan seguro, que te miraré o te pensaré y... no, no me sentiré como en los paisajes cristianos donde todo es verde. Sin embargo mis sentidos comenzaran a quedarse atónitos, porque... hasta ayer ya han dicho todo. Te quiero.
04 enero 2009
01 enero 2009
Si
Esto puedes leerlo en:
Emociones (viento fuego),
Razones para el fin del mundo
Cuando estamos pasando por tardes con amigos, alegres o haciendo algo por placer. No tendemos a decir, o al menos yo no tiendo decir "Que bien lo estoy pasando". Sin embargo, puedo sentir al otro día: "Que bien lo pasé" o "Bueno el día de ayer y lo que pasó" determinando las frases al evento ocurrido.
Claramente el sentimiento de placer-felicidad se hizo tan presente que logró trascender en el tiempo para que, en algún momento del otro día-semana-instante mi memoria le haya dicho a mi piel "Oye que buenos recuerdos tengo de esos momentos".
Tan sutil también que ni siquiera estropeó la esencia del instante que estaba viviendo, evitando que mi memoria, en algún momento de mi sinapsis, hubiese envuelto con capricho-orgullo-frustración el momento vivido en palabras como "Lo estoy pasando tan bien!". No no!, esas frases no solo me caen mal a mi, le caen mal a mi memoria, a mi piel y a mis dibujos. La instancia felicidad entonces se vuelve bastante particular:
1) Trasciende en el tiempo.
2) Se encuentra invisible en los instantes donde las situaciones se desarrollan.
A toda esa "invisibilidad", le llamo ausencia. Me gusta ese tipo de ausencia. Me gusta demostrar incluso con limitadas-no-enumeradas sonrisas. Bueno y todo esto debe tener una explicación aparente, no es que mi mente arme las cosas de una manera obsesiva-compulsiva. La mayoría de mi tiempo se va en admiración-contemplación-sensación para luego pasar a una posible-y-quizás-no-fundamental comprensión-conclusión-aun-más-admiración. Esto de la felicidad como sentimiento ausente es parte de ello, de una comprensión a lo que forma parte de mi alrededor.
A mi no me convence mucho esto de decirle sentimientos ausentes, porque tienen la facultad de poder trascender en el tiempo. Si alguien, dentro de su hígado o páncreas o en algún otro órgano esdrújulo, tiene una palabra guardada que me ayude a definir estas emociones, me avisa, por favor.
Por último, y aunque esté hecha mi petición, dudo mucho que exista esta palabra, porque: En primer lugar, a pesar de que me pase en situaciones claramente definibles. Son diferentes las emociones las que en mi provocan, y... fundamentalmente son esas! las que me llevan a hacer todos mis actos, como una mano invisible.
Cuando camino, en silencio, y ando medio reflexivo, me siento para aprovechar y hacer un poco más explicitas esas emociones-sensaciones. Porque claro, me siento a mirar las nubes, las luces, el cielo, el contorno de las personas y a sentir el sol o el viento dependiendo del calor de los pies. Estos elementos, siempre están ahi, y parecen ser maravillosos gran parte del tiempo. Pero, por ejemplo si vamos caminando con nuestros amigos, no vamos todo el tiempo diciéndoles: Mira esa nube! y esa casa! Oh y esa calle, que bonita!, viste el Sol!, Me encantan esos colores!.
Es claro que no pasamos todo el tiempo que diciendo estas cosas, aunque a veces se nos escapan esas expresiones, claro que si, porque nuestro ombligo no es un contenedor infinito. Al menos, uno de mis momentos máximos de admiración-contemplación-sensación son esos de silencio, donde todo entra sin palabras, sin intensidad y aún, así y todo, parece bello.
Claramente el sentimiento de placer-felicidad se hizo tan presente que logró trascender en el tiempo para que, en algún momento del otro día-semana-instante mi memoria le haya dicho a mi piel "Oye que buenos recuerdos tengo de esos momentos".
Tan sutil también que ni siquiera estropeó la esencia del instante que estaba viviendo, evitando que mi memoria, en algún momento de mi sinapsis, hubiese envuelto con capricho-orgullo-frustración el momento vivido en palabras como "Lo estoy pasando tan bien!". No no!, esas frases no solo me caen mal a mi, le caen mal a mi memoria, a mi piel y a mis dibujos. La instancia felicidad entonces se vuelve bastante particular:
1) Trasciende en el tiempo.
2) Se encuentra invisible en los instantes donde las situaciones se desarrollan.
A toda esa "invisibilidad", le llamo ausencia. Me gusta ese tipo de ausencia. Me gusta demostrar incluso con limitadas-no-enumeradas sonrisas. Bueno y todo esto debe tener una explicación aparente, no es que mi mente arme las cosas de una manera obsesiva-compulsiva. La mayoría de mi tiempo se va en admiración-contemplación-sensación para luego pasar a una posible-y-quizás-no-fundamental comprensión-conclusión-aun-más-admiración. Esto de la felicidad como sentimiento ausente es parte de ello, de una comprensión a lo que forma parte de mi alrededor.
A mi no me convence mucho esto de decirle sentimientos ausentes, porque tienen la facultad de poder trascender en el tiempo. Si alguien, dentro de su hígado o páncreas o en algún otro órgano esdrújulo, tiene una palabra guardada que me ayude a definir estas emociones, me avisa, por favor.
Por último, y aunque esté hecha mi petición, dudo mucho que exista esta palabra, porque: En primer lugar, a pesar de que me pase en situaciones claramente definibles. Son diferentes las emociones las que en mi provocan, y... fundamentalmente son esas! las que me llevan a hacer todos mis actos, como una mano invisible.
Cuando camino, en silencio, y ando medio reflexivo, me siento para aprovechar y hacer un poco más explicitas esas emociones-sensaciones. Porque claro, me siento a mirar las nubes, las luces, el cielo, el contorno de las personas y a sentir el sol o el viento dependiendo del calor de los pies. Estos elementos, siempre están ahi, y parecen ser maravillosos gran parte del tiempo. Pero, por ejemplo si vamos caminando con nuestros amigos, no vamos todo el tiempo diciéndoles: Mira esa nube! y esa casa! Oh y esa calle, que bonita!, viste el Sol!, Me encantan esos colores!.
Es claro que no pasamos todo el tiempo que diciendo estas cosas, aunque a veces se nos escapan esas expresiones, claro que si, porque nuestro ombligo no es un contenedor infinito. Al menos, uno de mis momentos máximos de admiración-contemplación-sensación son esos de silencio, donde todo entra sin palabras, sin intensidad y aún, así y todo, parece bello.
23 diciembre 2008
Tesis
Esto puedes leerlo en:
Razones que te da el mundo (reflexiones)
"Muchas veces me he preguntado,
quienes realmente estan de mi lado,
si algun dia sere juzgado por mis pecados,
que es lo que me impulsa a hacer lo que hago,
si habra tiempo para cosechar lo que vivo sembrando,
si vale la pena el aislamiento,
si vale la pena el sufrimiento
si vale la pena entregarse a la rutina y al sistema,
por un par de monedas,
si estudio no es por conocimiento,
sino para romper las cadenas,
vivo la vida a prisa,
como si alguien apuntara una pistola en mi cabeza,
pero es de nuestra propia paranoia,
es de lo que esta ciudad se alimenta,
las puertas se abren para pocos,
y se cierran para muchos,
nada nuevo a fin de mes,
la dignidad no esta en los numeros,
la vida esta hecha de momentos,
y yo me detengo un momento,
cada vez que tengo tiempo,
pienso en el futuro, sueño, construyo,
y en las mañanas despierto y destruyo,
la rutina es el veneno que cada dia,
me aplican en dosis pequeñas,
realmente quiero que valga la pena,
realmente espero que valga la pena,
buscando respuestas he quedado mas confundido"
Tesis (extracto), Dj Raff & Solo di Medina
quienes realmente estan de mi lado,
si algun dia sere juzgado por mis pecados,
que es lo que me impulsa a hacer lo que hago,
si habra tiempo para cosechar lo que vivo sembrando,
si vale la pena el aislamiento,
si vale la pena el sufrimiento
si vale la pena entregarse a la rutina y al sistema,
por un par de monedas,
si estudio no es por conocimiento,
sino para romper las cadenas,
vivo la vida a prisa,
como si alguien apuntara una pistola en mi cabeza,
pero es de nuestra propia paranoia,
es de lo que esta ciudad se alimenta,
las puertas se abren para pocos,
y se cierran para muchos,
nada nuevo a fin de mes,
la dignidad no esta en los numeros,
la vida esta hecha de momentos,
y yo me detengo un momento,
cada vez que tengo tiempo,
pienso en el futuro, sueño, construyo,
y en las mañanas despierto y destruyo,
la rutina es el veneno que cada dia,
me aplican en dosis pequeñas,
realmente quiero que valga la pena,
realmente espero que valga la pena,
buscando respuestas he quedado mas confundido"
Tesis (extracto), Dj Raff & Solo di Medina
21 diciembre 2008
Hoy
Esto puedes leerlo en:
Emociones (viento fuego)
Hoy creo (no quiero creer) que mi felicidad depende de la ilusión de ir más rápido que el sol. Pronto será de noche, la Luna y las estrellas son siempre más agradables. Expectativas no, hoy no por favor. Ganas si, y mientras más ciegas, mejor.
16 diciembre 2008
Cartón
Esto puedes leerlo en:
Emociones (viento fuego)
"Los papeles, contaminados de lineas, quemados se van con el viento, para transformarse en cenizas. Las lágrimas se arrastran por mí, mientras que el nudo en la garganta tensa mis manos, hasta la punta de los dedos, haciendo que las palabras se peleen entre sí.
Mis sonrisas, en cambio, son ciegas, no me doy cuenta porqué lo hago. Yo veo atardeceres, humo en el aire, luces de colores o la ciudad en un curso extraño, el cual amo no definir.
Si los papeles tristes se los lleva el viento, ¿Donde dejo las cajas que armé, el día en que te conocí?, Esas tienen un par de sonrisas, chocolates, caminos y un par de fotos. Hay una donde me hablas con tu mirada y otra donde estamos mirando en la misma dirección, como apostándole al ayer. Quiero dejármelas para mi, pero no quiero que el tiempo les afecte (como el que hace que el viento se lleve esas cenizas para formar parte de algún árbol). Quiero que sean más invisibles que estas ideas y que no conozcan el invierno, ni el tiempo.
Los lugares más complejos, serían los más seguros. Los ausentes, serían la entrada de todo esto".
Mis sonrisas, en cambio, son ciegas, no me doy cuenta porqué lo hago. Yo veo atardeceres, humo en el aire, luces de colores o la ciudad en un curso extraño, el cual amo no definir.
Si los papeles tristes se los lleva el viento, ¿Donde dejo las cajas que armé, el día en que te conocí?, Esas tienen un par de sonrisas, chocolates, caminos y un par de fotos. Hay una donde me hablas con tu mirada y otra donde estamos mirando en la misma dirección, como apostándole al ayer. Quiero dejármelas para mi, pero no quiero que el tiempo les afecte (como el que hace que el viento se lleve esas cenizas para formar parte de algún árbol). Quiero que sean más invisibles que estas ideas y que no conozcan el invierno, ni el tiempo.
Los lugares más complejos, serían los más seguros. Los ausentes, serían la entrada de todo esto".
07 diciembre 2008
Extracto de Albert Hofmann
Esto puedes leerlo en:
Razones que te da el mundo (reflexiones)
Este es un extracto de una entrevista realizada a Albert Hofmann por Josep Mª Fericgla. Esta entrevista también salió en la Revista Cañamo, Especial LSD.
(...)
J.Mª F.: Hay químicos que defienden que los seres humanos no somos más que un complejo saco de química. ¿También tu piensas eso?
A.H.: ¡¡No, no!! Lo es nuestro cuerpo. Eso sí es química, por supuesto. Todos contenemos los mismos elementos: carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno... por eso somos parte del Universo material. Somos una parte individual de ese Universo material, y como seres conscientes somos una parte individual de la Consciencia Universal. Esa es mi manera de verlo. Todo en el universo tiene una parte material y otra espiritual, ¡todo! El Universo espiritual no podría existir sin el material y al revés.
J.Mª F.: Eso es algo defendido por casi todas las religiones, pero el problema no es la dualidad sino cómo o dónde se halla la conjunción entre espíritu y materia.
A.H.: Tienes razón. Puedo mostrarte exactamente donde está: en los centros del cerebro. Por ejemplo, fíjate en las experiencias visuales ¿qué son? ¿cómo podemos ver algo? Para ello debe haber algo fuera, un objeto. Pero entonces sólo podemos verlo si hay luz. La luz es energía, ondas electromagnéticas que penetran en nuestro ojo. Luego, estas ondas producen una imagen nerviosa en el ojo y desde ahí el nervio óptico las envía a los centros del cerebro. Toda esta geografía del cerebro la conocemos perfectamente. Pero entonces pasa algo: a partir de este suceso energético, es decir material, se produce la visión, y la visión es algo espiritual, no es material. De esto no se puede explicar nada más. Ver es ver y no es material. No podríamos ver sin la materia, sin la energía, pero esta energía no produciría ninguna imagen sin el mundo espiritual. Ver es algo absolutamente espiritual. Las ciencias naturales no pueden dar ninguna explicación a ello. Siempre tenemos un impulso exterior, quizás químico si comemos algo, y esta química en mi interior produce un impulso que llega hasta el cerebro, y mi mente dice:
"dulce, dulce...". Así, toda esta conexión entre el mundo material y el espiritual sucede en nuestro cerebro, en los centros del cerebro. Hasta ahí podemos reseguir las ondas energéticas que vienen del exterior... pero ahí empieza el mundo espiritual porque, por ejemplo, el sonido no existe en el exterior, allí sólo existen vibraciones de aire, el sonido tal y como lo percibimos es espiritual, lo mismo con los sabores y las imágenes.
J.Mª F.: Estos argumentos los he leído en tu último libro Mundo interior mundo exterior, pero me gustaría saber tu opinión más allá de esto. Este límite entre lo material y lo espiritual ¿cómo lo concibes traducido al fenómeno vida-muerte?
A.H.: ¡Me gusta esta pregunta, es interesante! Ambos, el mundo material y el espiritual, provienen del mismo origen. La materia es básicamente caos, entonces llega una fuerza espiritual que, por así decir, produce una química muy inteligente y organiza los elementos materiales para formar todos los organismos vivos. En el mismo principio hay una chispa de vida que no podemos explicar, que se sitúa en la semilla, en la célula fertilizada. Es como una célula de la Consciencia Universal. Existe algo misterioso: la consciencia.
Es ella la que construye un ser vivo a partir de materia muerta. Es la fuerza de la vida, la misma que crea una planta, una flor o un ser humano... todo. Cuando morimos este elemento de consciencia desaparece. Ya no podemos ver, ni oír... todas estas funciones que están dirigidas por la fuerza vital ya no se dan. Nuestro cuerpo vuelve a la forma desde la que se originó —agua, carbono...—, vuelve a la Consciencia Universal. Deja de ser una parte individualizada de esta Consciencia Universal y se convierte en parte del mundo material universal, los elementos. Es evidente para las ciencias naturales que aunque no podamos explicar por qué pasan estas cosas, si no hay energía, si no está presente esta fuerza creadora que origina las plantas y los seres superiores, todo vuelve a los elementos base, al caos. A esta fuerza creadora podemos llamarla Dios o Espíritu creador, o como se quiera, se trata de una fuerza mística que utiliza el mundo material para manifestar su espiritualidad. Me atrevería a decir que el mundo material es la representación, como la imagen, del mundo espiritual.
(...)
Puedes descargar la versión completa aquí: Descargar
(...)
J.Mª F.: Hay químicos que defienden que los seres humanos no somos más que un complejo saco de química. ¿También tu piensas eso?
A.H.: ¡¡No, no!! Lo es nuestro cuerpo. Eso sí es química, por supuesto. Todos contenemos los mismos elementos: carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno... por eso somos parte del Universo material. Somos una parte individual de ese Universo material, y como seres conscientes somos una parte individual de la Consciencia Universal. Esa es mi manera de verlo. Todo en el universo tiene una parte material y otra espiritual, ¡todo! El Universo espiritual no podría existir sin el material y al revés.
J.Mª F.: Eso es algo defendido por casi todas las religiones, pero el problema no es la dualidad sino cómo o dónde se halla la conjunción entre espíritu y materia.
A.H.: Tienes razón. Puedo mostrarte exactamente donde está: en los centros del cerebro. Por ejemplo, fíjate en las experiencias visuales ¿qué son? ¿cómo podemos ver algo? Para ello debe haber algo fuera, un objeto. Pero entonces sólo podemos verlo si hay luz. La luz es energía, ondas electromagnéticas que penetran en nuestro ojo. Luego, estas ondas producen una imagen nerviosa en el ojo y desde ahí el nervio óptico las envía a los centros del cerebro. Toda esta geografía del cerebro la conocemos perfectamente. Pero entonces pasa algo: a partir de este suceso energético, es decir material, se produce la visión, y la visión es algo espiritual, no es material. De esto no se puede explicar nada más. Ver es ver y no es material. No podríamos ver sin la materia, sin la energía, pero esta energía no produciría ninguna imagen sin el mundo espiritual. Ver es algo absolutamente espiritual. Las ciencias naturales no pueden dar ninguna explicación a ello. Siempre tenemos un impulso exterior, quizás químico si comemos algo, y esta química en mi interior produce un impulso que llega hasta el cerebro, y mi mente dice:
"dulce, dulce...". Así, toda esta conexión entre el mundo material y el espiritual sucede en nuestro cerebro, en los centros del cerebro. Hasta ahí podemos reseguir las ondas energéticas que vienen del exterior... pero ahí empieza el mundo espiritual porque, por ejemplo, el sonido no existe en el exterior, allí sólo existen vibraciones de aire, el sonido tal y como lo percibimos es espiritual, lo mismo con los sabores y las imágenes.
J.Mª F.: Estos argumentos los he leído en tu último libro Mundo interior mundo exterior, pero me gustaría saber tu opinión más allá de esto. Este límite entre lo material y lo espiritual ¿cómo lo concibes traducido al fenómeno vida-muerte?
A.H.: ¡Me gusta esta pregunta, es interesante! Ambos, el mundo material y el espiritual, provienen del mismo origen. La materia es básicamente caos, entonces llega una fuerza espiritual que, por así decir, produce una química muy inteligente y organiza los elementos materiales para formar todos los organismos vivos. En el mismo principio hay una chispa de vida que no podemos explicar, que se sitúa en la semilla, en la célula fertilizada. Es como una célula de la Consciencia Universal. Existe algo misterioso: la consciencia.
Es ella la que construye un ser vivo a partir de materia muerta. Es la fuerza de la vida, la misma que crea una planta, una flor o un ser humano... todo. Cuando morimos este elemento de consciencia desaparece. Ya no podemos ver, ni oír... todas estas funciones que están dirigidas por la fuerza vital ya no se dan. Nuestro cuerpo vuelve a la forma desde la que se originó —agua, carbono...—, vuelve a la Consciencia Universal. Deja de ser una parte individualizada de esta Consciencia Universal y se convierte en parte del mundo material universal, los elementos. Es evidente para las ciencias naturales que aunque no podamos explicar por qué pasan estas cosas, si no hay energía, si no está presente esta fuerza creadora que origina las plantas y los seres superiores, todo vuelve a los elementos base, al caos. A esta fuerza creadora podemos llamarla Dios o Espíritu creador, o como se quiera, se trata de una fuerza mística que utiliza el mundo material para manifestar su espiritualidad. Me atrevería a decir que el mundo material es la representación, como la imagen, del mundo espiritual.
(...)
Puedes descargar la versión completa aquí: Descargar
03 diciembre 2008
Al andar
Esto puedes leerlo en:
Razones que te da el mundo (reflexiones)
Tuve la suerte de que siempre me sirvieron todas las micros para llegar a mi casa. Pero ésta se hizo aún más entretenida cuando descubrí que caminando podía entrar por los pasajes que en micro siempre miraba con ganas. Viví tantas escenas de noche, que no la pude terminar de mejor manera... Caminando por las calles de playa ancha que siempre quise conocer. Fumar en la Plaza Waddington a las cuatro de la mañana después de recorrer Gran Bretaña es una odisea eurocontinental :)
01 diciembre 2008
veo rodar la vida
Esto puedes leerlo en:
Razones para no vivir
Finalmente llegó ese día, y espero que no vuelva a pasar, porque además de no estar conforme con el 70% de mi realidad cotidiana, no quiero tener más miedo del que ya tengo cuando camino. ¿Donde están las otras 600 mil personas con las que uno debiera toparse?
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