20 febrero 2009

El centro de las cosas es un lugar invisible.

El presente y el infinito me parecen términos familiares, no iguales, ni tampoco similares. Es que últimamente siento que el presente es un quiebre constante y fluido de la inercia. El infinito, a ratos, me parece inerte.

Hace dos noches me asombré de que el mundo fuese hacía atrás mientras yo caminaba. Siendo yo el único que podía sentir esto. ¿Que estaban viendo las demás personas? ¿Dónde estaban todos realmente?. Probablemente esto debí preguntármelo hace hartos años atrás.

12 febrero 2009

Estoy en una sucursal de la fabrica de las nubes y viento. Sobre mí se forman figuras que parecía extrañar. Más cerca del suelo todo huele a tierra seca durante el día al sol, y a humedad bajo las sombras. He intentado pensar en los castillos de nubes que se encontrarían por acá.

Mi cuerpo está con polvo, mis uñas están sucias y mi pelo seco, he visto camiones que cargan gigantescos troncos de cientos de años listos para ser procesados, cables y antenas gigantescas en medio de Chiloé e interminables locales de comida de carne de vaca, oveja y cabello y turistas que botan sus colillas de cigarro en el canal de Chacao.

Aún así, acá se huele una paz conocida, que se acompaña con el silencio, el viento y las mañanas, también con soledad.

Llueve.
Sale el sol.
Vuelve a llover.

Me voy a bañar para ver si me va mejor haciendo deo'.

04 febrero 2009

Responsabilidad

La gente normal debe ser responsable, no sé si puntual, pero si responsable. Yo pensé que la gente normal usaba reloj, hasta que te conocí. Parece que después de todo yo necesito uno, porque conmigo juega el tiempo de una forma tan extraña, que tiene la facilidad de hacer parecer que mis ganas hablan y no llegan con los tonos suficientes a ti.

La gran diferencia entre las ganas que tiene uno por hacer algo y lo que limita, es que lo primero se modifica con unas cuantas reacciones químicas y unos movimientos musculares. La segunda es un misterio lleno de tabús, al menos para mi.

03 febrero 2009

Fácil

Estoy seguro que incontables veces la única diferencia entre entender y aceptar es el orgullo. Si dejásemos esto último de lado, todos podríamos ser un poco más felices.
Gracias.

31 enero 2009

anarquía en mis articulaciones.


Hoy a las veinte horas, mis manos, en conjunto con mis articulaciones y lo que va de los codos en adelante, hasta el precipicio por el cual viven las uñas constantemente en la realidad cotidiana, se han puesto de acuerdo con parte de mi mente. Mientras mis revolucionadas manos dibujaban, mi mente adormecía, mientras le comentaba acerca de fútbol a mi razón, para que de alguna forma estuviese entretenida-distraída, mientras mis oídos escuchaban Manuel García.

Nunca comprendí por qué te decía que te quería guardar en mi memoria, la mayoría del tiempo del tiempo digo cosas porque extraños ánimos controlan mis palabras.

Esto no fue hecho con esfuerzo, ni algo premeditado, fue una revolución. Al igual que todo lo que acabo de escribir.

Te llevo acá, y eso es bastante entretenido.

30 enero 2009

Caos verbal

En los sueños puedo recordar detalles físicos, geográficos, saber qué hora es, hacia donde voy o de donde vengo. Puedo saber como me siento, cuales son mis malestares y lo que me ha motivado a hacer algo. Sin embargo, no logro saber mis deseos, mis miedos o mis frustraciones de manera caprichosamente anticipada. Incluso puedo verme en tercera persona, logrando captar sentimiento de ausencia y vida al mismo tiempo tan exquisito.

Cuando despierto todo es un caos, sufro por añadidura si es que estoy aburrido y mis caprichos se cuelgan a mis pies como si estuvieran pasando por el peor de los sufrimientos, queriendo solo vivir. Por si fuera poco, me adentro de la peor forma, sin siquiera poder tener noción de lo que es vivir en tercera persona, aunque sea un poco.

Cuando estoy despierto siento en segundos, minutos y horas, con roce, con viento y con tormentas.

Mientras duermo, las cosas fluyen y mirar la hora es como mirar comer arroz, o tomar un vaso de agua. A diferencia de lo anterior, volar es lo que hace que mis sueños avancen, tengan un hilo conductor, aunque no siempre sea este hecho el que marque todo acto onírico. A veces lloro, otras veces escapo, otras veces busco y encuentro, o simplemente hablo. Y todas esas, trascendentales acciones no viven con el roce de mi realidad cotidiana.

Aunque comprenda esas dos esferas emocionales, sigo sin entender la vida útil de los "te quiero", esa palabra se me hace más un verbo que alude a una posición que a una emoción incomprensible-bella-útil-trasendental. Quiero chocolates, una hamburguesa de soya, agua o una naranja, pero decirle te quiero a alguien, no sé. Me imagino amarrandola a una cadena y llevarmela por donde se me plasca. Es una terrible contradicción. Más encima amar, alude a un dueño y lo primero que pienso es "Qué Mierda!". Aún así, sigo sintiendo una tremenda contradicción, porque soy yo quien necesita, quien, desde algún punto de vista, depende, pero no quien quiere hacer depender, ni mucho menos ser propiedad de algo. Inventaré algo menos mediocre para decir Te amo.

19 enero 2009

miedo, esa enfermedad del alma.

El miedo viene desde tiempos remotos, cuando los cristianos se acabronaron con los libros, comenzaron a educar su imperio y nos cargaron su cruz y con un jesus lamentado. Pero siendo optimista dejemos en que desde que nos bautizaron. Da lo mismo. Porque crecemos con una mamá, un papá o un tio que siempre nos dice, no comas eso, no hagas esto otro, es peligroso. Hoy me senté en una banca de la avenida perú (la misma de siempre) a tocar Didjeridoo. Y como es verano pasaron muchos niños, siempre acompañados con sus padres. Donde todos, pero todos al pasar por el mismo lugar, les decían y les repetían "Cuidado, no te vayas a caer, es peligroso", calcado.

Otro más imaginativo, le dijo a su hijo de cinco años aparente: Mira esa roca, tocala, eso. ¿Cierto que es dura? Imagínate que te caigas ahi, y te pegues en la cabeza. Que terrible el pensamiento de ese ser humano, yo me imaginé al pobre niño callendo desde el cielo y partiéndose la cabeza justo en el pico de esa roca, la cual señaló el padre y el niño tocó. Y eso que mi imaginación es limitada debido a mi edad y facebook y toda la tele. Me imagino que hubiese pensado el pobre niñito. Probablemente se le hayan pasado todas las ganas de caminar por las playas del mundo.

Una cosa es enseñar y la otra es crearle miedos a los niños y no quiero hablar ni de ética ni de moral explicitamente, porque me moriría de aburrimiento.

Ayer vi Apocalypto por tercera vez, y le puse más atención a ciertos elementos, que según mi parecer, son bastante interesantes. Uno de ellos es el miedo. Probablemente si en esta ciudad la gente viviera sin miedo, la población sería mucho menor. No me refiero a que todos los cobardes se morirían de un ataque cardíaco cuando dios realizara el llamado con su teléfono rojo (que probablemente sea Claro, porque don francisco ya se lo cagó con un plan). Sino que habrían personas que sufrirían más accidentes, otras que se enfermarían y morirían de felicidad, de risa, de ebriedad o que simplemente se desdoblaron y se quedaron carreteando con los elementales del jardín botánico (porque claro estamos hablando de como sería en viña del mar, aunque mel gibson no sepa de esta analogía que hago). Probablemente la valentía adherida al comportamiento humano no permitiría que existiese ley, desarrollando una sociedad o mejor dicho una comunidad sustentable. Los problemas probablemente existan, es claro, y con ellos algunas personas hayan muerto, en una pelea, o algún conflicto similar.

Probablemente todos los niños que hubiesen pasado por esas rocas y por muchos otros caminos, hubiesen corrido con suertes diversas. Y cuando pensé en eso, concluí que serían los más hábiles los que sobrevirían. Claro, si consideramos en una sociedad sin miedo, donde difícilmente existiría la tele. ya que sin él miedo, seguiríamos en constante contacto con la naturaleza y no necesitariamos de esa cajita maldita. Ni tampoco paseitos mamones por una playa que fue invadida de rocas.

El miedo nos ha cambiado los estados de ánimos, facilitado decisiones incorrectas, caminos aburridos, crueldades y hasta alejarnos de nuestra verdadera felicidad. El miedo solo nos ha hecho perdurar en el tiempo de una forma, muchas veces idiota. Y eso, yo creo, es más terrible que todo lo anterior.

Probablemente si no estuviera con la ropa que tengo ahora y no durmiera en una cama sintética como en la que duermo ahora y no viviera encerrado, separado y alejado del resto de los seres humanos que son mis vecinos. Habría muerto de frío, de hambre, en una pelea por conseguir alimento o ahogado intentando pescar. O probablemente sería una persona completamente distinta a lo que ahora soy, y compartiría mi felicidad, mi forma de vivir en un lugar donde podríamos perdurar en el tiempo, porque no habría temor el que nos llevara a construir grandes habitaciones estériles de arena y ripio para "vivir mejor".

De cualquier manera, creo que tengo que ser feliz de algún u otro modo.

18 enero 2009

agra{n}dar

Me agra{n}da soñar escenas-situaciones-instancias con solo un poco de imaginación. Me agra{n}da aun más, que esos sueños afecten mis estados de ánimos.

Me desagra{n}da hablar de los ciclos de 'la vida' cuando estoy dentro de ellos; Me desagra{n}da olvidar las cosas y recordarlas en los momentos menos adecuados, cuando voy en la micro, caminando o mirando el techo, las nubes o simplemente las estrellas, también lo invisible;

Me agra{n}dan los árboles, las montañas y los animales tanto como me desagra{n}dan las religiones imperialistas, los fanáticos religiosos y aquellos que no toman café por considerarlo una adicción. A mi no me agra{n}da el café, pero no es porque Jesus se vaya a enojar o porque Dios no me alquilará una habitación en el Cielo.
Me desagra{n}dan los funerales católicos, los católicos y las iglesias. Me agra{n}da los rituales al sol y a la luna, los sabbats y los esbats.

Me desagra{n}da las duchas con poca presión, y aun más que el agua fría no pueda equilibrar el agua caliente solo hasta dejar en silencio el calefont, odio la palabra calefont, las expresiones en inglés como "Wow" y las palabras en inglés como "Ok" y muchas otras que no quiero acordarme ahora, porque no quiero enojarme.

Me desagra{n}dan las personas que abusan de los conceptos para referirse a la vida misma, pasando a llevar la vida misma, la cual fue la creadora de dichos conceptos.

Me agra{n}da escuchar a alguien hablando lento, con el tono preciso, que me haga sentir, que esas palabras salen completas.

A veces odio ser diferente a los demás, pero me sería imposible ser igual a ellos. Podría encontrar miles de razones para ser infeliz, pero hay unas que están mucho más próximas que, para mis caprichos negativos, no me provocan tal sentimiento, sino otros menos importantes como, incomodidad, ideas mal pensadas y resultados malos. Me agra{n}da tener que preocuparme por ellas, y que mis caprichos negativos, que en alguna parte de mi cuerpo están, se queden en silencio, porque después todo, en la noche mientras sueño, todos volamos.

Me encanta no usar la palabra "me encanta", porque se acerca tanto a los "siempre" y los "nunca" que prefiero desarrollar palabras y estados de ánimos temporales que... puede que por casualidad se parezcan a los de hace unas horas atrás, para simular una estabilidad aparente en mi. Yo no me fijo, ni tampoco me fijaría en como tengo que estar, me fijo más en lo que quiero y me puede hacer falta que en lo que me haría bien.
Si estuviera dentro de una esfera, preferiría mirar hacia dentro que hacia afuera, y si termino de conocer todo lo de adentro y si la hago parte de mi, entonces emprenderíamos un viaje juntos. Esto no ocurriría "siempre", estoy seguro que tampoco "nunca" y si ocurre no sé si "me encantaría", pero es algo que imaginé recién.

Las cosas que odio, las olvido con facilidad, para no perder mi capacidad de reacción, no me gustaría tener un almacén de cosas que no me agra{n}da, prefiero seguir reaccionando al instante al igual que el primer momento en que descubrí que algo no me gustaba. Mi memoria trabaja de manera extraña y no pretendo entenderla. Es tan compleja como los reguladores de ducha. Y ahora mismo voy por una, a ver si no me sale fría o muy caliente.

Nunca, pero nunca cuando he estado solo, me he dicho a mi mismo si me siento feliz o no, si he disfrutado algo o no. Sin embargo vivo constantemente simulando ser feliz, porque intento no hacer trascendente lo que necesito sino de fijarme en como estoy. Aunque tampoco sé si ser feliz consiste en hacer-algo-trascendente o fijarse-en-lo que-uno-es. Sé que compartiéndola puedo lograr muchas sonrisas y hasta silencios perfectos. ¿Qué mejor que eso?.

Me agra{n}dan los abrazos, y también las miradas, acompañadas de buenas palabras, aunque voy intercalando eso, primero escucho y luego miro. Con casi-todas las personas hago eso, de forma inconsciente. Sino, terminaría enamorado de todas las personas.

Que loca la {n}, me carga crecer, prefiero fluir.
La 'n', viene después que la 'm', como mi nombre, que es también la letra inicial de la palabra de la palabra 'muerte' y la de mi nombre, por supuesto.