10 marzo 2009

Detrás de ti están nublado todo.

Hay sueños que se me repiten. Uno de ellos es el estar parado en las lineas del tren, y mirar que viene uno y yo tengo que salirme del camino.

Ayer estaba sentado al borde de la linea amarilla en una estación, probablemente la de Villa Alemana. Venían trenes de ambos sentidos. Pero lo curioso, es que venían autos delante de ellos, y todos bastante lentos.

Cuando los divisé estaba caminando por las lineas, había más gente y yo tenía que salir de ahí. Caminé hacia mi lado derecho, y me detuve a mirar como pasaban esos autos y el tren. Sin percatarme de estaba parado en una vieja linea. Fue tarde mi reacción, traté de seguir caminando para alejarme de las lineas y quedé entre dos ferrocarriles de carga que iban hacía lados contrario, como es normal. Iban más rápido que los otros.

Quise subirme en uno de ellos, pero no podía ni siquiera alcanzar un vagón. De pronto algo me levanta y ya voy viajando en él. En ese momento perdí el conocimiento y ya no sabía donde estaba.

Pasaron las horas, la tarde, la noche y la mañana hasta que el tren llegó a una estación. Me bajó en un pueblo, no conocía a nadie, no habían edificios ni calles muy modernas. De pronto aparece mi abuela materna. Me saluda y me dice lo bueno que ha encontrado verme. Yo solo quiero volver. Ella me responde que tiene que ir a una misa y luego ir a buscar un poco de comida y que luego podemos volver a Valparaíso. Yo por mientras decido esperarla en el pueblo.

Luego de que estuve mucho rato ahí me subí a un bus que tomó una carretera por una cuesta. En una de las tantas curvas a la izquierda se vio el mar, con olas en forma de "V". Una de las personas cercanas se asombraba del tamaño de las olas, mientras que yo solo esperaba que el bus terminara de bajar para ver que tan grandes eran. Termina de bajar el bus y se encuentra que el camino está al nivel del mar, y que hay olas que lo tapan, eso es a mi izquierda. A mi derecha hay agua de mar que ha atravesado el camino junto con bloques de hielo y un camión de estos que lleva containers con la mitad hundida, hay bloques de hielo y el agua es semi transparente. El bus sigue su camino, comienza a subir nuevamente por la cuesta y atrás deja una ruta tapada por la alta marea. Comenzamos a subir y luego a bajar nuevamente, esta vez menor es la pendiente y la distancia. Encontramos más camiones hundidos en el mar, esta vez son más pequeños, pero los tres o cuatro en la misma condición.

El bus sigue su camino y llega a otro pueblo. Comienzo a caminar.

Veo que en una casa hay muchos niños en el techo, que no saben como bajar, y que los que ya lo han intentado, no han corrido con buena suerte. Un adulto los ayuda a bajar, mientras me explica que han llegado ahí por una droga que inhalan, que los hace volar, que habían llegado todos al mismo techo pero que ahora no sabían como bajar. Fui a preguntar cual era esa droga, quería probarla.

Nunca había saltado con tan poco esfuerzo tanta distancia, unos cuatro metros habrán sido, que ya había olvidado como volar. La supuesta droga venía en un envase de aerosol pequeños y tenía un olor fuerte. Al saltar, la velocidad era tal que el aire llegaba a sonar de forma extraña.

Ya no recuerdo el nombre del pueblo donde estaba, pero la gente decía que hacía mucho frío en el invierno, que los camiones no alcanzaban a llegar. Yo les comentaba que había aprendido a volar sin necesitar de nada. Difícil se me hacía en ese momento, que ya había probado el aerosol.

Luego de que todos los niños ya estaban a salvo, corrimos a buscar lo que tenían los camiones, y entre todo lo que estaba hundido en el mar, rescaté una cámara reflex análoga. Que 'quería' llevarme para cuando el sueño terminara.

Muchos elementos tengo que descubrir en este sueño. No pasé una buena noche, tampoco quería despertar. Me impresionó ver camiones hundidos en un mar transparente y que este mismo tape la carretera. Espero, que a pesar de haber probado el aerosol, no haber olvidado a volar.
Porque aún me quedan muchos caminos y formas que sentir y descubrir.

2 comentarios:

  1. y esa es la mayor verdad de las verdades señor, los odio, pero asi con ganas, de hecho es la razón por la cual llego tarde, siempre llego tarde como en la carrera, los odio, muy orgullosos y creídos los números con sus formas perfectas... no, no soy de los que siguen esa especie.

    Buenisimos textos, te estaré viendo :)

    ( ... ten paz, ya estas aqui, sabré decir lo que quieras oír. buen tema! )

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