22 julio 2010

Caminar

Claramente a veces un abrazo vale muchísimo más que todas las palabras que puedan sostener o levantar un mundo, porque es un gesto de comprensión.

Me gusta sentir el viento en la cara, mirar los cirrocumulos en el cielo, ver la piel teñida igual que los arreboles. Caminar, sentarme en el cemento para ver la tierra y escuchar los arboles bailar.

Hace poco descubrí el momento preciso en que se prenden los postes de los cerros, es una agradable sensación. Mejor es cuando está amaneciendo y de un momento a otro el día llega, se apagan los focos de las calles uno a uno y todo vuelve a empezar, en ese momento nuestros pensamientos, domados por el frio, pueden estar a favor nuestro y ser el mejor motor para soñar. En ese momento.

En el momento que necesito un abrazo no pido nada más, ya que con eso podría construir y volver a empezar.

Me gusta caminar y sentarme en las butacas del cine arte de viña, o del insomnia, o en la entrada del edificio portales de anibal pinto, o del bbva, o de la fuente de neptuno, o del reina victoria.

Me gusta caminar escuchando música cliché que para el momento viene muy bien.

Me gusta sentarme en un bar a compartir un vino con frutas.

Cuando nada de esto pasa me ahogo un poco. Se pone a llover, y lo interesante de las nubes se vuelve un enemigo con el que lidiar.

No tengo otra forma de expresarme, esta es la más simple. Es la que he aprendido. Y es con la que aprendí a querer.

Las cosas sencillas son más sanas para la vida. Eliminar las expectativas también. Pero cuando no puedo cumplir lo simple, contextualizado a la realidad cotidiana me siento un poco abrumado.

Un poco.

Me acomodo fácilmente y me olvido de lo que quiero con rapidez, puedo ir a caminar en una espera larga o tomarme el tiempo para encontrar todas las palabras. Puedo sentarme con agrado también para escuchar, leer y viajar. Pero no puedo estar en un lugar con pocas ventanas y sonrisas a la vez.

1 comentario:

  1. http://lavalosa.blogspot.com/2007/07/mo-s-t.html


    me gusta que eso (lo qe escribí en ese entonces) ha retornado a la normalidad un poco, estés y te lea y me leas a veces y no sé. solo me gusta, como saber que te gustan estas cosas... te quiero.

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