23 julio 2010

Sillas de oficina

(Para mi) Es normal que en vacaciones, cuando somos escolares, perdemos el tiempo mirando monos en la tele o en los libros, otras veces en la calle y plazas, donde el escenario crece de acuerdo a nuestra edad. La cancha, el pasaje, los peladeros, el estero, la quebrada y la población. Luego los sectores y cerros aledaños, el cementerio que no está ni tan cerca ni tan lejos. Las distancias que podemos recorrer en bicicleta y ese camino que sigue hasta donde no sabemos y le creamos un punto de detención ficticio que nos indica que hasta ahí no más podemos llegar.

Para mi, no sé si fue normal, porque empezaron los cuestionamientos y cambios, que cuando crecí dejé de salir tanto a recorrer porque habían caminos acotados que transitar. Entre ellos estaba el colegio, la casa de los compañeros para hacer trabajos, las casas de los amigos y los lugares de compra.

El sentimiento de recorrer volvió de pronto con los lugares que podía visitar de acuerdo a mi edad: la playa, las ciudades aledañas, el muelle, las rocas, los paseos y los cerros-parque que no son tan entretenidos pero que tienen igual un poco de verde, agua y viento.

Cuando finalicé los 17 las cosas se volvieron un poco más particulares. Los caminos acotados se extendieron en distancia y de pronto, el tiempo para recorrer bajó con la misma intensidad. Era normal encerrarse, ahora, para estudiar y reproducir contenidos para 'avanzar' en las responsabilidades asumidas.

No he finalizado la última etapa y ya estoy sentado de lunes a viernes, tras un escritorio, con un computador y documentos. Tengo un horario que no me deja caminar a las cuatro de la tarde por la playa, ni mucho menos para saber hasta donde llegaba el camino con aquel punto de detención ficticio. Los fines de semana y los feriados de pronto parecen ser días donde 'se vive' ya que se puede respirar en diferentes escenarios.

Sin tener una habilidad muy particular y de acuerdo a los deseos se puede viajar, dudar, crear, amar, divagar, itinerar, escribir, dibujar, pintar, mirar, observar, mojar los pies en la playa, seguir caminando, correr, sudar, bailar, llorar, brincar, gritar, respirar, llegar a caminos desconocidos, tomar el trole por puro gusto, ir a la feria y sentir el olor a verdura, ver el amanecer, el atardecer, las nubes, la marea, el muelle, el cementerio de trenes, el galpón con la escala súper alta o incluso hablar de la posición que toma el sol en diversos meses del año.

Por si fuera poco, también se puede tomar la O para bajarse en cualquier calle de baquedano o de avenida alemania para caminar, caminar y caminar, cuestionarse el mundo acompañado del silencio más agradable que conversa con el viento porteño, o sino también cuestionarse con una buena conversación.

¿Se puede vivir sólo de fines de semana? Si dejamos de pensar en todo lo que escribí creo que la respuesta es fácil y es incluso afirmativa. Pues yo no lo quiero, mas ni siquiera he terminado esta última etapa como para crear instancias nuevas de viajes y cuestionamientos. Para finalizar, dependo un poco del tiempo y de los tramites que haga.

Esto de avanzar por 'etapas' como si fuera un juego, me ha llevado por diversos cambios y descubrimientos. Estoy trabajando con adultos, conociendo sus comportamientos y actitudes. Pensé en algún momento que los temas de conversación podrían llevarme a un aprendizaje interesante, o por lo menos entretenido. Pero acá me encuentro con personas que, tal como en las etapas anteriores, no tienen opinión en los momentos que son sumamente necesarios.

Otra cosa curiosa, es la manera de recrear el tiempo, pensé que los adultos eran personas ocupadas que sostenían una especie de mundo o sistema desconocido e importante. No sé, encuentro extraño el hecho de que a los 40 años uno aproveche ese preciado 'tiempo libre' con programas de granjas de facebook o vea minas por hi5. De pronto me acuerdo de mi hermana que siempre me decia que hiciera algo más productivo que estar en el computador, y con más frecuencia me acuerdo de que en ciertos momentos podría estar transitando por otros lugares.

Por eso intento aprovechar mi tiempo disponible: después de las 19, cuando almuerzo, o en las mismas mañanas. Me ha gustado encontrar lugares de transito agradables. Anibal pinto, el reina victoria o el cerro bellavista más todo lo mencionado en los párrafos anteriores.

Claramente, para muchos, no somos todos iguales, pero creo que la diferencia las hacen principalmente los estímulos y oportunidades que tenemos. Nuestros deseos son casi siempre similares, nuestras habilidades nos hacen únicos y a veces necesarios, nuestra visión y aprendizaje nos mantiene en un constante acercamiento a las personas. El interés es el impulso con el que podemos cumplir esos deseos.

Algo me queda pendiente, y es que si todos disfrutamos de cosas similares no entiendo porque no luchamos por cambiar esos ritmos cotidianos que nos mantienen en un claro letargo. Sé que existen ocupaciones que nos hacen sentir completos y útiles, y eso es algo que admiro.

Ilusión, metas, caminos impuestos y el cansancio constante nos limitan tanto, y nos parece imposible cambiar la situación. En esos momentos solo queda pensar que hay algunos momentos donde podemos disfrutar y otros para descanzar. Particularmente mi tiempo de 'descanso' es donde más ocupo mi cabeza, mi razonamiento y mi intelecto. Lo impuesto, se ha vuelto algo muy fácil de manejar. Por todo eso, creo que es necesario un cambio, sencillo, tal vez un poco egoísta, pero con beneficios sustentables que reciclan la felicidad en cuotas con un 3,5% de interés mensual.

3 comentarios:

  1. y es que a veces no hay nada mas lindo que disfrutar de el escenario mas grande que puede haber "la calle", ya de ahi los cueros inertes balbucean responsabilidades y se envenenan unos a otros.

    see you

    ResponderEliminar
  2. asi es la vida, asi es el barrio, muere la gente en el vecindario... te tengo un poemario!! es que ha venido un joven mapuche y me ha dejado sin palabras, las ocupo todas... es algo asi como una imagen de la que salen muchas burbujas de nuestras cabezas, como en los comics.. oohh miguel como te hago llegar tanta cosa que es tuya y esta aqui!

    ResponderEliminar
  3. Hermano, con respecto a lo que escribiste, desde tu vivencia cotidiana, yo me veo y agradezco el momento que me permite hacer algo diferente. Agradezco también la comprensión de todos quienes me rodean, tal vez ya no físicamente, pero sí están y estarán en mi vida, porque yo lo deseo así. Mi momento es de quiebre, de transgresión, de ruptura de lo que se debería hacer, y a la vez de respuesta a todo lo que sé, veo, percibo, siento, con respecto al mundo y a las relaciones entre las personas y entre las personas y las otras especies. Una necesidad de desligamiento, sin perder los afectos. Una necesidad de movimiento y de descubrimiento individual. La rutina educacional te preparó, nos preparó en tiempo, en aguante, para la laboral, creando un ensamblaje de símbolos conocidos y necesidades que no lo son tanto. A todos nos pasa, les pasa. Debes aprender a respetar tu espacio tiempo, tus reales necesidades esenciales, tus momentos, tus ciclos. Enaltecer tu relacion con el todo, porque ahí esta lo que das, lo que eres con el otro. Sé egoísta con tu bienestar. Si todos lo fuéramos, inteligentemente, las personas estarían, todas, satisfechas. No postergues tu felicidad, ni ahora, ni mañana. Te quiero mucho, siempre. Lo sabes.

    ResponderEliminar