05 octubre 2011

El miedo de los 25 años

En esta nueva habitación las ventanas son más grandes, el techo está más alto y el piso es de una madera más oscura, las paredes son blancas y por las puertas se puede colgar perfectamente un columpio.

Esta sería la habitación del periodo en el que estoy viviendo. No tengo muchas convicciones, por lo tanto tampoco juicios ni condenas. Esto me agrada.

En un principio sentí curiosidad y miedo al saber cómo nos vamos volviendo viejos.... "viejos", como si nos estuviesemos burlando de quienes realmente comprenden más de un instante. Es que el sentir todo de forma cada vez más profunda es, en ocasiones, desesperante, desafiante, desilusionante y a veces decadente. Pero aquí estamos, con sentimientos que no necesariamente han dejado de ser mudables, sino que sólo han encontrado un espacio dentro de esta piel con elasticidad extraña y surcos casi bien definidos.

En todo este proceso, hay un sentimiento que se ajusta muy bien al crecimiento humanos, es el miedo. Perfecto para crearnos convicciones, juzgar, hacernos creer sensibles y fríos a la vez, y como si fuera poco para convencernos de que estamos viejos.... "viejos" como si nos estuviesemos burlando con bases, otra vez, de quienes realmente comprenden más de un instante.

La mejor opción parece estar en la equivocación, en los viajes, en vivir sin miedo, ni juicios, ni identificaciones que nos validen con disfrases que con el tiempo nos someterán a un rol completamente estéril y despreciable. Esto con el único fin de construir en actos puros y sublimes, los cuales se adapten muy bien al espacio, desconociendo la dimensión del tiempo.

3 comentarios:

  1. Miguel, cómo has estado?
    Te dejé un mail, no sé si seguirás usando la misma cuenta (net.t*****@g*********). El mío sigue siendo el mismo.

    Muchos saludos!!

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  2. hoy hicieron sentirme menor de lo que tengo. adivina quién lo logró.

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  3. hola, sí cambié de blog. Creo que no te había dicho.

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